miércoles, 24 de noviembre de 2010

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Algunos Mapas Conceptuales

Apunte sobre “Redes y mapas conceptuales”

Juana Porro
Las redes y los mapas conceptuales son recursos esquemáticos que permiten representar gráficamente los contenidos y sus relaciones. Una red o un mapa representan un conjunto de conceptos incluidos en una estructura. Esos conceptos incluidos no están sueltos o acumulados sino en relación con directa o indirecta con otros. En este sentido, una red o un mapa muestran caminos de conexión entre conceptos.
Novak y Gowin (1988) han desarrollado el tema de los mapas conceptuales y es a partir de sus aportes que llegamos a las redes conceptuales. Estas redes son una forma de representar el conocimiento, derivadas de los mapas conceptuales, pero enriquecidas con algunas características de las redes semánticas: en sus nodos deben aparecer exclusivamente conceptos (representados por nombres o frases nominales) y hasta donde sea posible, sólo uno por nodo; mientras que entre las flechas puede expresarse la relación entre nodos (a través de verbos y conectores). El sentido de una ‘red conceptual’ apunta a la manera en que se entrelazan los conceptos para tejer el todo, no tanto una distribución espacial, como lo sugiere la denominación "mapa". Primero entonces conviene detenernos para acordar qué son los conceptos y cómo podemos clasificarlos.
Un concepto es una idea o una forma que nos permite comprender algo: por ejemplo, todos tenemos un concepto de democracia, una idea o forma de entenderla. Un concepto no es lo mismo que un dato, al dato lo podemos memorizar: por ejemplo, el nombre de los poderes del Estado (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) pero al concepto lo debemos comprender, por ejemplo: ¿qué idea tenemos acerca de lo que es el Poder Ejecutivo?
Un concepto tiene matices y sufre un proceso de evolución: no es igual el concepto de familia que tiene un chico de 10 años al de un adulto ni al de un psicólogo o sociólogo; va evolucionado en grados de abstracción (de menor a mayor) y de especificidad (de ideas generales a ideas más específicas). Esto nos lleva a reconocer que hay conceptos cotidianos, que formamos a través de la experiencia y de nuestra educación básica y hay conceptos científicos que resultan de las investigaciones y pertenecen a sistemas conceptuales organizados por campos disciplinares. Los conceptos científicos siempre están relacionados con otros conceptos: por ejemplo, para entender el concepto de cronolecto hay que comprender el concepto de variación lingüística, para comprender la función emotiva del lenguaje hay que comprender el concepto de emisor, etc. Los conceptos son absolutamente necesarios para interpretar los datos y constituyen las bases para dominar las disciplinas.
En las redes se distinguen claramente tres clases de conceptos, que siguen un orden jerárquico:
a) los conceptos clave: son los más generales e inclusores y permiten identificar la idea central de un tema o de un texto (Ej.: el concepto de “lectura” es inclusor de “lector”, “texto” y “proceso de comprensión”). Se ubican arriba o en el centro de la red.
b) Los conceptos específicos que se desprenden del concepto clave pero a su vez pueden ser inclusores de otros más específicos (Ej. el concepto de “lector” puede incluir los conceptos de “experto” o “inexperto”, o el de “decodificador” o “constructor de sentido”, o los de “competencia lectora”, “conocimientos previos”, “motivación”.
c) Los conceptos particulares son inclusivos de alta especificidad, se derivan de un concepto específico y se ubican abajo o en la periferia de un esquema centralizado.
¿Cómo elaborar una red?
Una red no se realiza con un primer esquema: hay que armar un borrador de red y preguntarse qué relación puede ser objetada. Como las redes hacen más evidentes los significados de los contenidos (a veces las redes permiten detectar concepciones equivocadas). Para ello es indispensable realizar varias lecturas del texto, desde el nivel de lectura informativo, interpretativo y analítico hasta llegar al crítico. Primero el lector entiende el contenido del texto (lectura informativa) y luego está capacitado para presentar de manera clara su propia lectura (lectura interpretativa), es decir, está capacitado para descomponer el texto en sus partes esenciales y ver con claridad las relaciones entre ellas (lectura analítica) y por último, puede señalar la deficiencias que presenta el texto como tal y plantear alternativas de solución.
A medida que se avanza en los niveles de lectura se puede ir configurando la red hasta obtener la versión "última". Se puede proceder de diversas maneras: una consiste en trabajar primero con los nodos más gruesos, más globalizantes y las relaciones entre ellos, para luego desglosar cada uno en niveles cada vez más particulares o simples. A su vez, para lograr rigurosidad y claridad en esta construcción, se tendrá en cuenta que no debe haber nodos repetidos. Si un concepto aparece más de una vez, significa que se debe establecer una nueva relación que lo involucre, pero no que deba escribirse de nuevo. La red representa el esqueleto o estructura conceptual del texto, los contenidos ya aparecerán como tales en el resumen. Las flechas deben indicar los caminos de lectura.
En forma esquemática podemos decir que la capacidad del constructor de redes radica en:
1. Listar los conceptos importantes del material que ha leído
2. Jerarquizarlos
3. Establecer las relaciones más directas: unir, separar, ordenar
4. Combinar cada concepto marcando todas las conexiones de manera clara y fundamentada hasta lograr una buena estructura.
Bibliografía consultada
Ausubel, Novak y Hanesian (1989) Psicología Educativa. Un punto de vista cognoscitivo. Ed. Trillas, México.
Ciliberti, N. y Galagovsky, L.R. (1999) “Las redes conceptuales como instrumento para evaluar el nivel de aprendizaje conceptual de los alumnos. Un ejemplo para el tema de dinámica.” En: Revista Enseñanza de las Ciencias, Nº 17, Barcelona.
González García, F. M. (1992) "Los Mapas Conceptuales de J. D. Novak como instrumentos para la investigación en didáctica de las ciencias experimentales". En: Revista Enseñanza de las Ciencias, Nº 10, Barcelona.
Galagovsky, L. R.: (1987) "Redes conceptuales: Bases teóricas e implicaciones para el proceso de enseñanza-aprendizaje de las ciencias". En Revista Enseñanza de las Ciencias Nº 5, Barcelona.
Novak, J. D. y Gowin, D. B. (1988) Aprendiendo a aprender. Ed. Martínez Roca. Barcelona.
Ontoria, A., y otros (1992) Mapas Conceptuales, Narcea S.A. Madrid.